SOY TIC Y TOC EN UN RELOJ..LALALA Y LA FALACIA DE LA CONCILIACIÓN

No se quién sería l@ hipermegachupisupercalifragilisticoespialidos@ a la que se le ocurrió aquello de la conciliación (que es una utopía) y aquello de que las mujeres somos capaces de todo. Cada vez que escucho esas tonterías, los ojos se me salen de las órbitas y me imagino (en plan dibujo japonés) a mí misma, con una recortada, cara de loca, la babilla colgando y asustando a diestro y siniestro a l@s lumbreras hipermegachupisupercalifragilisticoespialidos@s.

Según algunos datos, la conciliación es:

    • Que padres y madres puedan acceder al mercado de trabajo y permanecer en él sin que su situación familiar sea un elemento que afecte negativamente a las posibilidades de acceso al empleo o al acceso a puestos de responsabilidad.
    • Que los hijos e hijas puedan ser cuidados y educados por sus progenitores.
  • Que las personas dependientes puedan ser atendidas por sus familias cuando ellas así lo deseen y sea posible atenderlas.

La conciliación personal, familiar y laboral facilita que cualquier persona trabajadora pueda mantener al mismo tiempo una carrera profesional plena y a la vez ejercer su derecho al cuidado de su familia, el desarrollo de su personalidad, su formación o el disfrute de su ocio y tiempo libre. (datos de internet)

Mentira, mentira, mentira, mentira…….!!!!!! Según esta definición, está claro que en este país no concilia ni Dios (que si hablara y para los que le escuchen, claro está, mandaba a más de uno a….) . Por este motivo, yo (y muchas otras) hacemos malabares con horarios, lidiamos con gente incompetente, tenemos a toda la familia involucrada, los niños no pasan el tiempo necesario con sus padres y por supuesto, ni descansamos, ni nada de nada.

¿Os acordáis de la canción “Yo soy tic, tú eres, somo dos en un reloj….?”, pues yo soy tic, toc y mi reloj está sin horas porque han emigrado y mi han abandonado por no saber conciliar y por parecerme a una loca zombie sacada de “The walking dead” cada vez que escucho tantas mentiras.

LA CESÁREA PARTIÓ MI ÚTERO Y MI CORAZÓN

Cuando estaba embarazada siempre bromeaba con el momento del parto y pedía cesárea porque así mi vagina quedaría intacta y como yo decía, no me darían puntos hasta para canjear regalos. Llegó el momento de dar a luz y tras muchas horas y dolor y después de dilatar los 10 cm, me pusieron en posición para dar a luz. Sin embargo, Adrián no quería salir y su llegada se complicó, así que entré en quirófano para cesárea urgente. El pánico se apoderó de mí, yo quería dar a luz, ver a mi pequeño nacer pero no fue así. Necesité más anestesia, casi general, así que no recuerdo apenas nada. Recuerdo mucho frío, un niño llorar  y que alguien me acercó un bulto y lo besé y lloré. Lo siguiente, fue dolor y un peregrinar de rostros, gente, ruido, dolor, vacío. Desperté del todo en reanimación, sola, con mucho dolor y la barriga me quemaba. Sólo quería ver al pequeño.

Habían hurgado en mis tripas, mi útero y mi corazón. Mi útero no sabía si contraerse o dilatarse y yo lloraba. Las personas que piden una cesárea  no son conscientes de que es una operación y con el peligro que conlleva para órganos como la vejiga, útero y los intestinos.

Cuando subí a la habitación eran las 12 de la noche. Todo era confuso, doloroso, estaba cansada y quería ver al pequeño. Cuando pude cogerlo sentí miedo, lo vi guapo y no me enamoré de él como dicen las madres. Ni siquiera podía coger a mi pequeño por esa cicatriz, no lo sentí como mío y mis brazos no  fueron los primeros en cogerle.

Ese día me rompieron el útero y el corazón.

PASEANDO A MISS AGUJETAS Y TIPEJOS DE GIMNASIO

Ir al gimnasio está muy sobrevalorado y el recuperarse de las agujetas también. No llevo ni un mes o el mes como mucho y sigo teniendo agujetas. Después de superar o casi tener que ir a terapia para superar mis modelitos desastrosos para ir al gym (que es muy cool decir gym ahora), toca el superar agujetas y estereotipos de hombres que van al gimnasio.

Como una no va a un gimnasio cool-hiper moderno y de modelitos imponibles y divinos, y la crisis ha hecho estragos, voy a un polideportivo de barrio que precisamente, no brilla por nada de esto. En primer lugar, escasean bastantes las clases en horario de mañana, así que la mayor parte de los días me voy a la sala de “cardio”, que yo no sabía lo que era y eso que es la única sala que hay…en fin… Nunca y repito nunca, he visto a una chica allí, ni abuelas, ni marujas, nada, sólo tipejos de gimnasio.

Los tipejos son de los más variado. El abuelo de más de 70, que fue realmente guapo en su tiempo; el poligonero de barrio que tiene agujeros en las zapatillas pero se paga el gimnasio; el prototipo “no me cabe entre las piernas y vengo a mirarme al espejo”; el chico nuevo tímido que no aspira a ser un “no me cabe…” pero le queda muchooooo tiempo; el guapísimo que se cree dueño del gimnasio y preparador físico de allí porque lleva siglos apuntado y el “me apunto pero nunca voy”.

De momento, estos son los que tengo detectactados y al abuelo fichado porque he ligado ya con él y claro, eso es un honor por su veteranía. Así que mientras pienso cambiarme seriamente de gimnasio y me deleito con estos tipejos, paseo “miss agujetas” de un lado a otro y escribo este post de pie porque me duelen hasta los obturadores (dícese cachetes del culo).

Buen finde chichas